Castillos de Aragón, un paseo a través de la historia

Testigos legendarios del paso del tiempo, los castillos seducen a primera vista con sus imponentes edificaciones. En Aragón se puede constatar la existencia de más de quinientas fortalezas, aproximadamente, uno por cada cien kilómetros cuadrados. Esta proporción, muy similar a la media europea, ratifica la enorme trascendencia de estas obras de defensa en nuestra comunidad.

Siglos de Historia

Desde las altas tierras pirenaicas, hasta los valles centrales o las áridas tierras turolenses, la riqueza paisajística aragonesa se ve salpicada frecuentemente por la silueta de torres y murallas. La sobriedad dominante en muchos de nuestros castillos surge en innumerables rincones, elevados sobre colinas o perfectamente dispuestos en lugares estratégicos, guardando siglos y siglos de historia y no pocas leyendas de caballeros, reyes y batallas.

El término castillo comprende en su sentido más amplio buena parte de edificios levantados con fines defensivos. Murallas, fuertes, fortalezas, torres y almenas son algunas de las partes integrantes de estas construcciones pertenecientes a la época medieval que siguen despertando pasiones entre viajeros y más recientemente de grandes nombres del celuloide. Con el desembarco del director norteamericano Ridley Scott en el castillo de Loarre, el más estremecedor de cuantos se reparten por suelo aragonés, se ha vuelto a poner en primer término la relevancia de estos confidentes históricos que siguen vivos, ahora más que nunca.

Descubra algunos de estos lugares y sus historias más estremecedoras en un viaje apasionante a través del tiempo.

De murallas, torres y almenas

Castillos De Aragon Mora De Rubielos AFC

Le proponemos un viaje a través de los castillos más impresionantes de Aragón, aunque, evidentemente, hasta llegar a los más de quinientos que existen en nuestra tierra, estos solamente representan los más destacados. En un itinerario por las tres provincias aragonesas lo que siempre prevalece son los contraluces que definen el contorno de estas construcciones que marcan de manera permanente la memoria del viajero. Estos son todos los que están, pero no están todos los que son. Tan sólo es una referencia para complementar un recorrido que, si bien centra buena parte de la atención en éstos, debe tener muy en cuenta el resto de los que se reparten por Aragón.

Castillos de torre y recinto, palacios amurallados, castillos fortificados, torres de señorío, fortalezas para la artillería y fuertes fusileros, son algunas de las tipologías que se engloban dentro de estas construcciones militares defensivas. El castillo es una célula integrada en un terreno que nace no por casualidad, sino por causalidad. No surgieron espontánea y caprichosamente, sino de modo lógico, en aquellos tiempos en que la defensa del territorio era casi un problema local.

La reconquista cristiana, en los siglos IX-X, fue la época en la que se inició la historia de los castillos aragoneses hasta que, a partir del XVI, comienza a decrecer con la unión de los reinos hispánicos. Por este motivo, existen representaciones que van desde las primeras épocas (IX-X), caso de los de Calatayud, Albarracín o Daroca, hasta los posteriores al siglo XV como Mequinenza, Mora de Rubielos o Varderrobres.

Con todo este bagaje histórico y cultural «castillear por Aragón» es una vertiente turística muy a tener en cuenta para profundizar en los relatos de conquistas y disputas.

CASTILLOS EN HUESCA

Castillos De Aragon JF

Tomando como punto de partida la ciudad de Huesca, la ruta a seguir debe mantener el curso que le marcan los cuatro castillos más representativos de la provincia. Comenzando por Loarre y terminando en Monzón, la provincia oscense da buena muestra de su pasado histórico.

De todos ellos Loarre es el más sobresaliente. De estilo románico, está formado por un castillo- convento y un recinto amurallado que data de los siglos XI-XII. Es sin duda un imponente lugar, aupado sobre una atalaya, de planta irregular que está rodeado por una doble muralla con torres cilíndricas y dos puertas. Su presencia y transcendencia lo convierten en el castillo por excelencia de Aragón.

La leyenda del romero de Loarre:

Cuenta la leyenda que San Demetrio viajaba por la sierra de Loarre acompañado de una mula ciega. Al pasar por Loarre la mula tropezó en una mata de romero, cayendo ambos al suelo, con tan mala fortuna que ambos quedaron heridos de muerta. Pero, San Demetrio, antes de morir dijo que ya nunca más nacería romero en el monte de Loarre. Y así sucedió. Se puede encontrar romero en la muga de otros pueblos, pero no aquí.

A unos 30 kilómetros de Loarre atravesamos Huesca rumbo al Somontano por la carretera que une la capital altoaragonesa con Barbastro. Rápidamente, nada más cruzarla, la vista se dirigirá al castillo de Montearagón, construido en el siglo XI. Desde este estratégico enclave los reyes aragoneses ordenaron el asedio y la conquista de la Huesca musulmana.

Continuando por la N-240, y antes de llegar a la ciudad de Barbastro tomando el desvío hacia Alquézar, el Castillo-Abadía de Al Qasar Banu Jalaf será el tercer punto de parada de los cuatro que forman este viaje por castillos oscenses. En un extremo de esta hermosa población, sobre una pintoresca peña rojiza, se levanta este castillo- colegiata, símbolo identificativo de Alquézar.

Retomando la vía principal por la que hemos llegado, terminaremos este «viaje almenado» en Monzón para contemplar el castillo de Los Templarios, construido sobre un cerro y distribuido en cinco edificios en forma dispersa: torre mayor, capilla románica, sala con bóveda apuntalada y dos torres más. Un rumbo, una dirección y mil sensaciones para disfrutar a los pies de murallas y torreones por tierras oscenses.

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Una fortaleza sin almenas:

La Ciudadela de Jaca es otro de los referentes históricos de Aragón. Perfectamente conservado el «Castillo de San Pedro», nombre original que posteriormente derivó al actual, es una fortaleza pentagonal del siglo XVI rodeada por un foso. Junto con la de Lieja (Bélgica) es la única de tipo pentagonal que se conserva completa y fue declarada monumento de carácter histórico- artístico en 1951. Conforme el viajero va aproximando a La Ciudadela, a través del puente levadizo, y hasta llegar a la plaza de armas, su consciencia va dimensionando la importancia de este imprescindible lugar.

Otros castillos: Aínsa, Albalate de Cinca, Almudévar, Barbués, Benabarre, Boltaña, Larrés, Monflorite, Roda de Isábena, Samitier.

CASTILLOS EN ZARAGOZA

De todas las rutas de castillos en esta provincia, cuatro son las más destacadas. Se centralizan en las Cinco Villas, la comarca de Calatayud, el entorno más próximo al Moncayo y las villas que circunvalan el Mar de Aragón. Hay otras muchas, pero estas están a la cabeza.
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Ruta por las Cinco Villas:

De las Cinco Villas infanzonas, cuatro poseen espectaculares fortificaciones siendo uno de los principales recursos turísticos de la zona que demuestran que el medievo vive todavía en este rincón. El de Sádaba, perteneciente al siglo XII y alzado sobre un alto rocoso, mantiene intacta su fisionomía original con el recinto rectangular y las siete imponentes torres que la salvaguardan.

Uncastillo, antiguo Unum Castrum, posee dos manifestaciones medievales, el Castillo de la Peña Ayllón, que recibe el nombre del suelo sobre el que se alza, y el Castillo de Sibirana, que ocupa casi la totalidad de la cima en la que habita.

Sos del Rey Católico, lugar que vio nacer al rey Fernando el Católico declarado hoy Conjunto Histórico, acoge el castillo de la Peña Felizana, del siglo XII, de pequeña plataforma con una esbelta torre cuadrada y una iglesia románica a sus pies.

Finalmente, Ejea de los Caballeros con la iglesia fortificada del Salvador recibe muchas de las miradas que contemplan atónitas el paso del tiempo por esta parte del territorio fronterizo aragonés.

En medio de la ciudad: La Aljafería:

La Aljafería es, sin duda, el principal monumento de la época musulmana en Aragón. Responde a la tipología castillo-palacio y está formado por un complejo conjunto de edificaciones incorporadas a lo largo de la historia. Durante estas épocas se fue moldeando desde el Palacio Musulmán, hasta el Alcázar de los Reyes Católicos o la fortaleza y el acuartelamiento. Referente universal, La Aljafería ofrece un completo sistema de visitas guiadas para sacar el máximo provecho de sus espléndidos rincones.

Por los ríos que bordean Calatayud:

La antigua Bilbilis posee cinco castillos, el de Ayyub, Consolación, del Reloj, de Doña Martina y de la Peña, todos ellos reunidos antiguamente por la muralla que bordeaba la ciudad en un recinto fortificado. Cervera de la Cañada, a 20 kilómetros de Calatayud, conserva intacta la iglesia de La Asunción desde la que se pueden contemplar los restos de la fortaleza integrada en ese conjunto religioso. También en la ribera del río Mesa, se alza el castillo de Ibdes dominando toda la localidad con su llamativa altura de quince metros.

En las proximidades de Calatayud, el municipio de Illueca alberga el Castillo- Palacio del Papa Luna del siglo XIV, convertido hoy en una magnífica hospedería, mientras la ciudad de Daroca viste con orgullo sus largas murallas cerrando el castillo Mayor y el de San Cristóbal.

A los pies del Moncayo:

Magallón, Trasmoz y Tarazona son tres referentes a la hora de hablar de castillos en el Somontano del Moncayo. El primero de ellos conserva restos del castillo junto a la iglesia parroquial de San Lorenzo, en la cima del monte que sobresale sobre el casco urbano, que datan del siglo XIV. Escenario de luchas entre los reinados de Navarra y Castilla, el castillo de Trasmoz, fuente de mitos y leyendas de brujas que Gustavo Adolfo Bécquer ya recogió en sus Rimas y Leyendas. Tarazona, capital indiscutible de la comarca, custodia los restos del castillo-palacio de La Zuda en la parte alta de la villa. Sus restos, transformados por diversas modificaciones, constituyen uno de los elementos históricos de esta villa, poseedora del título Monumento Histórico- Artístico. Un recorrido por tierras del Moncayo merece una parada por estos referentes arquitectónicos.

Castillos junto al Mar de Aragón:

A escasos cien kilómetros de Zaragoza, junto al llamado Mar de Aragón, se encuentra la localidad de Caspe con dos imponentes castillos. Por un lado, el de El Bailío, construido sobre las ruinas de un palacio musulmán, donde se celebró el Compromiso, y el de Salamanca, edificado sobre el espolón conocido como el cabezo de Monteagudo.

Maella, a 20 kilómetros de Caspe en dirección Gandesa, acoge al viajero con otras dos muestras: el castillo del Conde Aranda, residencia señorial construida a principios del siglo XVI, y la Torre del Reloj, presidiendo esbelta la plaza Mayor del pueblo.

La localidad de Mequinenza pondrá punto y final a este viaje entre murallas y torreones. Y lo hace de la mano del castillo- palacio de los Moncada. Destaca su planta cuadrilátera, sus seis torres rectangulares y una pentagonal. La puerta retranqueada entre las dos torres data del siglo XIV mientas el recinto exterior es de los siglos XVIII-XIX.

FORTALEZAS INVICTAS EN TERUEL

Castillos De Aragon Peracense 33

El mudéjar sigue siendo el principal emblema artístico de Teruel, pero no el único. Existen otras manifestaciones históricas fundidas en vistosos y múltiples estilos. Los castillos, entendidos como referentes estéticos legendarios, tienen una importancia presencia en esta provincia. Estos son algunos.

Teruel atesora con satisfacción algunos de los castillos más deslumbrantes de Aragón. Por toda su geografía, de este a oeste y de norte a sur, se reparten más de ciento veinte fortalezas, bien sean castillos, palacios, torres o recintos amurallados.

Uno de los más frecuentados es el de Albarracín, perfectamente integrado dentro del exquisito conjunto urbanístico. Justo en el borde de la peña que rodea en buena parte este pequeño pueblo se asienta la muralla formando un inexpugnable cinturón defensivo. En 1284, Pedro III narraba: «ofrecíanse grandes dificultades; las murallas de la ciudad eran muy altas, las torres, de piedra de buena estofa, las puertas, de hierro con grandes y fuertes cerrojos, el sitio, muy áspero e innacesible». Hoy, a los pies del castillo se erige la catedral construida en el siglo XIII y tanto uno como otro merecen sin duda la pena.

En el límite fronterizo entre las comarcas de Albarracín y Calamocha se encuentra la localidad de Peracense y a escasos kilómetros de ésta el Castillo de Piedra Solez. Ocupa una superficie de 4.000 metros cuadrados y está dividido en tres recintos. Sin duda uno de los más espectaculares de Aragón flanqueado por un inexpugnable muro de piedra rodena.

En el corazón del Bajo Aragón la localidad de Alcañiz, como cabeza de comarca, ofrece al viajero tres muestras de castillos, por un lado, el Castillo de la Concordia, también llamado de los Calatravos, la Torre del Campamento y la Torre de Gorrizo. El primero de ellos, convertido hoy en Parador de Turismo, es sin duda el más relevante. Algunas de sus partes más deslumbrantes son la torre del homenaje, el campanario sacristía y la parte reconvertida en palacio aragonés del S. XVIII.

Desde Alcañiz, en dirección Castellón, a tan sólo 30 kilómetros, se encuentra el municipio de Ráfales y su céntrico castillo-palacio. Fue construido entre los siglos XVI y XVII y responde a la estructura de una mansión señorial de tres plantas interiores, aunque hoy en día haya perdido rasgos simbólicos defensivos.

En el valle del Matarraña una de las poblaciones más espectaculares es Valderrobres cuyo castillo sigue siendo referencia obligada. Todo el casco urbano destaca por su riqueza histórica y artística culminando con el castillo que vigila desde el alto toda la localidad. Construido en planta poligonal, sin torres elevadas y con grandes ventanales, destaca el patio de armas desde el que se accede a otras dependencias. Impresionante sin más.

Finalmente, otra de las joyas arquitectónicas se encuentra en Mora de Rubielos, en la comarca de Gúdar- Javalambre. Flanqueado por cuatro torres, el castillo de los Heredia presenta una planta rectangular y un patio interior de armas descubierto que conduce a los calabozos, a las estancias nobles, caballerizas, torres y otros rincones.

Castillos De Aragon Mora De Rubielos AFC 2

Otros castillos

  • Entre el Jiloca y Gallocanta: Bádenas, Pozuel del Campo y Ojos Negros.
  • En el Bajo Aragón: Fabara, Albalate del Arzobispo, Fuentespalda, Monroyo.
  • En el Maestrazgo y Gúdar: Cantavieja, Alcalá de la Selva, El Castellar, Fortanete, Mirambel, Mosqueruela, Puertomingalvo.
  • Cuencas Mineras: Aliaga, Ejulve, Huesa del Común, Montalbán.
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