Monreal del Campo dedica el mes de octubre al azafrán

azafrán

En otoño los campos del Jiloca se tiñen de violeta a la espera de la llegada del ‘oro rojo’ y Monreal del Campo organiza unas jornadas dirigidas a mantener viva la cultura de este cultivo.

Del 18 al 26 de octubre se darán cita las XVI Jornadas del Azafrán con numerosas actividades para todos los públicos. Su finalidad es mantener viva la cultura y la tradición de un cultivo que a lo largo de la historia ha tenido gran importancia en la economía familiar de las gentes del Jiloca.

El azafrán producido en las tierras del Jiloca está considerado como uno de los mejores del mundo. La siembra se hace en verano y en otoño los campos comienzan a florecer.

La recolección de la rosa del azafrán se realiza delicadamente, a mano, y una por una. Unas 150 flores son necesarias para cada gramo de azafrán tostado. Su laborioso cultivo y recolección no mecanizados hacen que sea un producto de elevado precio en el mercado.

Bautizado como el ‘oro rojo’, es el cultivo que más beneficio aporta por metro cuadrado, siendo el valle del Jiloca un importante centro de recolección por sus idóneas condiciones climatológicas y su localización, a 800 metros de altitud.

Durante todo el año puedes visitar el Museo del Azafrán de Monreal del Campo. Alberga más de 150 piezas que abarcan todos los procesos de este cultivo, desde la preparación de la tierra para la siembra, hasta la venta del producto. El museo y la programación de las jornadas hacen que la tradición de este cultivo mantenga su alto valor patrimonial y cultural renunciando a su desaparición y olvido.

El azafrán era apreciado en la antigüedad por sus variadas utilidades: teñido de tejidos, condimento culinario o tratamiento de ciertos males. Procedente de Asia, fueron los musulmanes los que lo comenzaron a cultivar en España. Hoy se produce en Asia, Grecia, Italia, África del norte y en tierras áridas como las del Jiloca.

En Aragón, el azafrán no solo se utiliza para dar un sabor estupendo y un color especial a los guisos, sino también para elaborar otros productos como chocolate, queso de oveja, licor de hierbas, pasta o aceite de oliva.

La flor o rosa del azafrán florece con los primeros fríos, normalmente en el mes de octubre, tiñendo los campos de un espectacular color violeta. La floración del azafrán dura en torno a veinte o veinticinco días. Es una flor efímera y por tanto, debe recogerse recién salida, al amanecer y de una en una, siendo depositadas en cestos de mimbre. Tras la recolección se realiza el desbrizne o «esbrine», en un sitio cerrado en torno a una mesa. Esta es una tarea delicada en la que se separan los estigmas de la flor, dejando los pétalos a un lado y al otro el azafrán.

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